lunes, 27 de marzo de 2017

421.950 m.


Te voy a dar un número, en realidad una multiplicación: 42.195 metros x 10 = 421.950 metros. Que me decís?, la verdad es que estoy entre sorprendido y orgulloso…tanto, pero tanto, como para hacer público este comentario con intenciones que lo lean mis amigos y les guste.
Los números del inicio quieren decir que hoy, 29 de noviembre de 2015, acá en Mar del Plata, corrí mi décima maratón de 42k.
Para algunos no es tanto, para otros muchísimo y para mí un logro enorme.
A veces un poco más rápido, otras como para “dar la vuelta”, dicen los corredores cuando venís medio lento, pero como sea fueron ¡DIEZ!, y espero poder seguirlas contando hasta que me den las tabas.
Y hoy, durante toda la carrera, como en un cortometraje virtual, pasaban por mi cabeza recuerdos desordenados, sin editar te diría, de los primeros entrenamientos…, de aquellos intentos de running que iban desde mi casa hasta el Cementerio Parque, intercalando el trote con alguna caminata para recuperar el aliento, creo que eran solo 3 km. Y encima, dentro de mi cabeza, disputando esa pelea constante contra mí mismo, tratando de entender quien me manda a sufrir así, pudiendo ir a jugar al fútbol como lo venía haciendo todos los sábados de mi vida.
Así que empecé, con alguna regularidad, después del viaje. Ese que fuí con unos amigos que competían en el Ironman de Sudáfrica, en calidad de traductor y manager, ¿escuchaste eso?, ¡traductor y manager!, “yo acá vengo disfrutar de la comida, los vinos y algún safari, a mí déjenme de joder con las carreras” me acuerdo que fue lo primero que le dije a Gustavo en el aeropuerto.
Y bueno, mirá como se fueron dando las cosas, me encantó esa competencia, pero me gustó mucho, muchísimo. El ambiente, la ropa, las zapatillas de marcas que no conocía, en realidad, todo. Descubrí otra forma de vida, que se yo, otra faceta del deporte. No sabía que eran los geles ni las bebidas isotónicas, ni lo que era una pasada, preguntaba y me daba cuenta que me interesaba todo. Más que nada la maratón, la parte final de la competencia, la que tienen que correr los 42 cuando están re-muertos, y los tipos sacan fuerzas de no sé dónde y la corren, es casi la idea terrestre, en ese contexto, de lo que puede ser un superhéroe, encima la indumentaria es parecida a la de los superhéroes.
Así que al regreso de ese viaje le pregunté un par de cosas a Mario, un profe amigo, y empecé entrenando “a la que te criaste”, corriendo los fines de semana, cuando tenía tiempo, y después durante algunas tardecitas en la semana. Si salía más temprano del laburo, metía un poco más de distancia. Bajé unos kilos, no muchos porque justo en ese momento estaba estudiando cocina y en la escuela comíamos como lima nueva durante las clases.
Pero bueno, ahí nomás me inscribí para correr una carrera de campo, estaba para los 10k. pero mi amigo Fabián, un experimentado en esto, me convenció “corré 21, los viejos tenemos garra y aguante, los diez es para los pibes que tienen explosión”. Y así fué, debuté con 21k. en la Boca de las Sierras.
Ese fue el punto de partida, con el correr del tiempo me inscribí y corrí un montón de carreras, de 5, de10, de 21, en la arena, en las sierras, entre los charcos, etc.
Pero yo quería ver si era capaz de terminar una maratón. Así que me animé y fui a correr a Rosario. Y la verdad que lo que se siente en ese tipo de carreras es único, después de determinada distancia corrés con dolores permanentes, el roce de una mala remera en la piel es un problemón, irrumpe una fuerza física interior que no sabés que tenés y, además, después de los 30k., aparte del agotamiento físico, la cabeza te quiere convencer de parar ya, de no hacer un paso más y desplomarte en el piso a recuperar el pulso normal. Pero si lográs superar todo esto y llegás a terminarla, te invade una alegría inmensa, una sensación nunca experimentada y te quedan para siempre recuerdos imborrables e inolvidables. La emoción de terminar una maratón es absolutamente desbordante.
Tuve la satisfacción de que en algunas me viera mi esposa, Marcela, y mi hija, Lila, llegar al final de una maratón.
También de correr los 42 de Rosario a la par de un gran amigo como Fabián, corredor de varios Ironman, y en alguna otra, hasta mi vieja estuvo presente en la llegada.
Escuché a muchos decir que una maratón no se corre sólo con las piernas y el entrenamiento, que hay algo más, la cabeza, el corazón y la fuerza de voluntad… Qué se yo… Lo único que te digo que a mí me parece mentira haber corrido diez, para mí es un montón.

A veces, cuando nos juntamos, siempre alguno me comenta, ¿te acordás cuando dijiste “a mi déjenme de joder con las carreras”?

viernes, 17 de marzo de 2017

Estudio sobre la realidad aumentada a través de un ejemplo contemporáneo: el Topo

Y bueno, claro!! , es así, como te lo cuento, después de la operación fué que notamos con Damián cambios en sus actitudes. No alarmantes, no graves, divertidas si querés, y raras, bastante extrañas en la forma de percibir y contar las cosas.
Por eso empezamos a estudiar esto de las realidades hace como un año, para comprenderlo mejor, ¿O vos no tratarías de entender a un amigo de tantos años?, amigo casi desde la infancia diría yo.
Mirá, te hago la historia. Un par de años atrás, lo rectificaron a nuevo”, diría uno de sus compañeros de la peña, que lo conoce bastante bien.
En realidad, al Topo, una molestia en el pecho le pasó la factura del cigarro, el chupi y del descontrol en el que transitaban sus días desde la adolescencia.
Me acuerdo cuando lo veíamos pasar caminando por la calle Rauch, antes de ser amigos (casi como hermanos ahora, te diría) flaco hasta el asombro, y ya con el cigarro en la boca, (que después nos dijo que a los 12 años más o menos lo agarró y no lo largo más, ni siquiera en una situación extrema como esta). Me acuerdo como si fuera hoy, que lo visitábamos en la casa, después de la operación, desarmado, en reposo, con una herida que iba desde el cuello hasta el ombligo todavía cicatrizando y el atadito de Marlboro escondido en la mesita de luz o en alguna maceta, para que  no lo cagara a pedos alguna de las hijas que lo cuidaban. El inconsciente, cuando se quedaba solo, se levantaba despacito, ayudado con el trípode del suero, que hacía las veces de bastón, y faseaba cerca de la ventana para que no quede olor, un loco!.
Pero bueno, volviendo a lo que te comentaba, resulta que un día le llegó el ultimátum del médico, quirófano o muerte. Resultado: viaje a La Plata, Sanatorio Argentino, tres by pass, pastillas de todos colores de por vida, cigarro nunca más, más verduras que carne, muchas frutas, pescado hervido y una estricta forma de vida ordenada a partir de ahora.
Se recuperó bastante bien, sin dejar nunca el cigarro y la peña, por supuesto.
Y acá, después de la operación, es donde nosotros empezamos a notar esos cambios que mencionaba al principio, en las cosas que cuenta, en la apreciación de la realidad o en las experiencias que tiene.
 La primera conclusión que sacamos, con Damián, era que el Topo estaba inmerso en una realidad aparente, o sea, que él percibe situaciones que nosotros no vemos, nos cuenta experiencias que a nosotros en el mundo real nos cuesta muchísimo comprobarlas, primero porque tenemos la misma edad y biológicamente nos tienen que pasar cosas parecidas, y segundo, porque cuando te conoces de toda la vida y hablás de algo o alguien, mal que mal, tenés conocimiento de la persona o de la situación que te están contando, podes sacar conclusiones propias y ver si te  macanean o no. Pero él afirma esos conceptos como verdades absolutas y te deja pedaleando en el aire, por ejemplo arranca así: “¿sabés quién me dijeron que es puto?, fulano!”,  y listo ya está, ese es puto, ni se sabe de dónde sale la información, ni quién le dijo, ni nada, pero te la tira como cierta, y a otra cosa, quedó la etiqueta.
Pero al investigar sobre este tipo de fenómenos no nos coincidían los actos suyos con la teoría de la realidad aparente, porque el Topo no vive como dicen los libros, en una realidad aparente continua, no, el comparte con nosotros la realidad diaria, toma mate, come, maneja el auto, hablamos de fútbol y todo eso es real. No está, como leíamos en internet, en su mundo aparente como un zombie, por ejemplo. Es como que mecha realidad con fantasía, con todo este diagnóstico conocido, nos dimos cuenta que él no estaba en la realidad aparente como la define la Wikipedia.
Era otra cosa.
Entonces seguimos investigando a ver donde entraba su caso y así llegamos a la realidad virtual, pero tampoco daba, porque la virtual es una realidad tecnológica hecha con computadoras donde se crea un mundo irreal, etc., etc. Entonces tampoco era eso, porque él no crea todo un mundo irreal, el vive en la realidad, por lo menos cuando lo vemos, pero cuando no está con nosotros tiene experiencias que se contradicen con la condición humana, ya sea biológicas o de percepción del tiempo y del espacio. Por eso entonces tampoco tenía nada que ver con computadoras… más allá de una red social de levante en la que él se conecta con desesperación y chatea con las fotos de unas gordas que ni él sabe si existen o no.
Por eso,  tenía que ser otra cosa.
En un momento pensamos a ver si el hijo de puta del médico, en la operación, no le habrá puesto un display en la cabeza, como en las películas de ciencia ficción, un procesador en el bocho que va mostrando las imágenes de los lugares del mundo físico y social donde nos encontramos y el sujeto puede superponer objetos virtuales sobre lo que se está viviendo. Esto, según leíamos, permite a una persona añadir la información virtual al mundo físico.
Y por eso nos preguntamos preocupados, ¿A ver si están usando  al Topo de experimento?, ¿De conejillo de Indias?, ¿Y con cada visita al consultorio bajan la  información los médicos con algún pen drive? Pero yo durante varios días le miré la cabeza y entrada de USB no tiene, salvo que esté ubicada bien adentro en los oídos, pero él siempre se mete cosas para rascarse y se la hubiera descubierto. Pero igual, lo descartamos enseguida porque al médico no va. Eso lo podrían hacer con una persona metódica, responsable, que siga un tratamiento,  bastante alejado del plan de vida que lleva nuestro amigo.
Y así, buscando información, llegamos a tomar conocimiento de lo que era la realidad aumentada y ahí me parece que dimos en la tecla.
 La realidad aumentada  consiste, en añadir información virtual, (no objetos como la anterior, solo agrega información) a la información física ya existente, y realmente esto era lo que nosotros observábamos, el vive en el mundo real tal y como todos lo conocemos, pero en cada relato de experiencias propias o de situaciones que se enteraba, a nosotros nos parecía que nos estaba aumentando la realidad. Entonces fuimos tomando nota de algunas afirmaciones del Topo, para completar nuestro estudio, y las analizamos a continuación, por ejemplo:
-¿De donde venís?, ¿No quedamos en encontrarnos a las 11?
-¡Y que querés!, fue la que limpia y la tuve que garchar, para colmo el culo y las gomas que tiene, parece una vedette.
Separemos la oración en partes, la primera, “fue la que limpia” (real), la segunda, “la tuve” (la tuve, lo enfatiza como si fuera una obligación) “que garchar” (¿Será real?). Y concluye con la realidad aumentada que hablábamos “parece una vedette.”
Otra frase:
“Hoy a la tarde, un infierno, no paraba de darle matraca, me la sentaba arriba en la silla”, y acá aparece la realidad aumentada “le daba, le daba y la seguía teniendo dura como este escritorio (reforzaba el concepto pegándole con la mano a la mesa de la computadora”), ¿Querés más mamita?” dice que le decía el Topo, y vuelve la realidad aumentada, “¡¡tres horas…!!”
Analicemos este caso de realidad aumentada, hay que ver si estos sujetos miden el tiempo de la misma manera que nosotros o se manejan con otros valores de velocidad, espacio y distancia que no están a nuestro alcance de comprensión. ¿Qué serán para él tres horas? ¿Serán los 60 min. que componen de cada hora, como marcan nuestros relojes? Por ejemplo,  un partido de fútbol de élite (Real-Barsa) o una media maratón de 21 km duran menos de tres horas y los deportistas llegan muertos, ¡pero muertos, muertos!, ¡y tienen 25 años promedio!. ¿Y como mierda él, con un estado físico deplorable, llegando incluso a la casi total rigidez de las articulaciones y con un andar cansino similar a la de una señora mayor mirando vidrieras por el centro, puede llegar a ese rendimiento tan descomunal?... Y sin tener en cuenta otros “detalles”, como que, tiene 51 años, tres by pass…. y 12.600 atados de cigarros en el cuerpo (posta, un atado por día durante 35 años da esa cifra), o sea que lleva fumados 252.000 cigarros, casi nada!.
Otro ejemplo
“La mina, un hembrón, me la chupaba y me decía la quiero toda”
No sabemos en este caso a que se refería con “hembrón”, porque el siempre habla de hembrones (¿realidad aumentada?) En un momento del relato comentó que había dejado la billetera arriba de la mesa, aún estamos tratando de descubrir a que se refería la mina cuando le dijo la quiero toda.”
Una más
-“A mierda Topo tenés un harem, ¿con cuantas minas te ves en la semana, con diez? (le tiré la frase exagerada como para que no me conteste y tácitamente quede en la nebulosa).”
- “No, con más, me respondió (¡¡¡realidad aumentadísima!!!)”
Anteúltima
Estábamos en un casamiento en el campo y en la quinta de al lado había una fiesta, el Topo decía mirando el estacionamiento “Mirá la cantidad de autos que hay acá al lado (real), y al toque afirmó (de noche y desde 200 metros de distancia), “El degeneramiento que debe ser esa fiesta!!!” (realidad aumentada)
Y la última
“Esta noche tengo peña, tengo que comprar el vino y la picada, Ricardito hace un cordero al asador, arrancamos con unas  achuras…” decía refregándose las palmas de las manos
Este ejemplo en de vital importancia, acá podemos ver cómo actúa la realidad aumentada en la medicina, en este caso puede ser que el individuo olvide momentáneamente a partir del las 18 hs. del viernes (la hora de hacer los mandados para el asado) que hace unos años fue operado del corazón, entonces entra (como en un trance) en la realidad aumentada pensando “que a mí no me pasó nada, estoy como nuevo y no tengo por qué privarme de chorizos, tripa gorda, chinchulines, cordero, ni de nada.” Tendrían que tomar apuntes los médicos de este experimento para desarrollar nuevas terapias alternativas, la negación y el posterior auto-convencimiento de que la persona en este estado puede llegar a la sanación total, de esta manera el individuo concluye que “es imposible que algo me haga mal porque yo no recuerdo estar operado de nada,  siempre, por supuesto, dentro de la realidad aumentada.
Pero este estado de trance que mencionamos anteriormente, tendría un límite, vence a las 3 de la tarde del día siguiente, cuando se levanta con dolor de cabeza y en el preciso instante que el ojo detecta el pastillero que tiene siempre arriba de la mesada de la cocina, así automáticamente entra en la realidad común hasta el otro viernes a las 18 cuando vuelve a hacer los mandados para la próxima peña.
Y bueno, como te digo, estábamos en pleno desarrollo de esta teoría con Damián, pensábamos que ya lo teníamos resuelto, nos faltaba la conclusión nomás, como en las tesis que hacen los científicos, ¿viste?, hasta que un día en un viaje a La Plata, para alquilarle un departamento al pibe de él, que arrancaba la facultad, en una charla informal, entre risas y mientras almorzábamos en un restaurant antes de pegar la vuelta, le contábamos al chico, el tema del Topo y su problema con la realidad.
Le hicimos todo el relato, con todos los detalles. Y viste como son los pibes, con la frescura y la desfachatez que tienen para contestar, sin sacar la vista del whatsapp del teléfono nos dijo, “y ustedes hace un año que están estudiando esa boludez de la realidad, lo que debe tener el Topo es que es un mentiroso bárbaro y a ustedes dos los agarra de pelotudos”.
Se hizo un silencio atroz, se nos quemaron todos los papeles de golpe, nos miramos con Damián sin saber que decir. Terminamos de comer con solo el sonar de los cuchillos y tenedores contra los platos, no se escuchó ni una sola palabra. Lo único que faltaba era que este pendejo se crea que somos dos giles de goma…
Y ahí, durante ese silencio, me puse a pensar, ¿cómo no evaluamos esa opción?, ¿cómo no entró en nuestra tesis esa posibilidad? ¿A ver si este hijo de puta del Topo en vez de tener la realidad aumentada nos está agarrando para la joda?....

Pagamos (en realidad pagó Damián) y nos fuimos caminando hasta la cochera, mientras el pibe nos decía por que no estudiamos la realidad aumentada de cómo los restaurantes te la aplican en la cuenta y o como las inmobiliarias la desarrollan, con todo su potencial, en los alquileres de los departamentos para los estudiantes.

jueves, 16 de marzo de 2017

La misa

- Viste lo que es!!! Impresionante!!! Mirá la gente, que locura! Ahí sale!! Escuchá “Barba Azul”!!
- No seas hijo de puta, ¿desde acá vamos a ver?. Boludo ¡estamos a tres cuadras!, no me digas que me hiciste gastar 800 mangos para esto. -¡Pero que me importa la gente, si no se ve un carajo!. ¿Pagamos para ver desde acá, boludo?, no te puedo creer!!, esto es un ruido!, no sé cómo mierda te hice caso para venir. ¿Vos viajaste a Mendoza y de Salta para ver así?... ¡Mirá Colo, todos esos ahí al costado, están desmayados, dormidos!, ¿escuchan así?.
-No, bueno, son las bandas, el aguante, van a todos lados.
El Colo tiene más o menos mi edad, estudiamos juntos en la facultad, él después dejó, pero seguimos en contacto. Hacía mucho que no nos veíamos y como venía de Buenos Aires para ver el recital de Olavarría, pasó por casa a visitarme, para terminar con los innumerables amagues y promesas de encontrarnos a comer un asado y tomar unos vinos. Me hinchó tanto las pelotas de que lo acompañe al recital, “…que hace mucho que no nos vemos…”, “…que una vez que vine hasta acá…”, “que…” etc. etc., que le tuve que decir “bueno vamos”, aunque muchas ganas no tenía.
Cuando estudiábamos en La Plata con el Colo, andábamos siempre juntos, íbamos a todos los recitales que podíamos, si teníamos guita, sino lo escuchábamos desde afuera, y ahora, después de tanto tiempo de no estar juntos, lo veía con la misma felicidad de esa época, como si no hubieran pasado los años… por supuesto que sólo en ese aspecto, porque en lo demás los años lo habían pasado por encima como una manada de elefantes, estaba bastante hecho mierda el Colo, chupa, fuma como un condenado, algo encorvado, no se mueve, no hace nada, el resultado de la típica vida sedentaria del que está todo el día en una oficina de Capital sin tiempo ni siquiera para ir a un gimnasio.
El Colo bailaba, se hamacaba, saltaba, disfrutaba como loco, se me ponía de frente y extendía el brazo hacia atrás moviéndolo como si estuviera abriendo una cortina, apuntando finalmente, con la mano abierta, hacia donde suponíamos que estaría el escenario (que en realidad lo ubicábamos por la parrilla de luces, ya que era lo único que se veía desde esta distancia), como para graficarme con la mímica, la descomunal convocatoria de este músico. Para que se entienda, el Colo hacía un movimiento frente a mí como si le estuviera dando paso a un rey pero sin reverenciarse, algo así. Todo porque yo, durante el viaje, puse en duda la convocatoria y minimicé la cantidad de gente que había en el campo.
-Y si, gente hay mucha, le dije, pero que me querés decir haciendo así?, lo que yo te digo es que no vemos nada y con el viento se escucha más o menos, ¡que quilombo!, desde acá para mí es un ruido, que querés que te diga. Si sabía que había que ver por pantallas ni venía.
La mayoría de los temas los conocía, era como si hubiera retrocedido en el tiempo 30 años, los escuchaba en esa época, y cada tanto la banda mechaba con algunas canciones nuevas, bastante horribles a mi entender. Cuando sonaban estos temas desconocidos había momentos que me parecía estar en el patio de casa escuchado la amoladora insoportable del carpintero de la vuelta, en otros, un sonido algo similar a los golpes de martillo que hacen los herreros para enderezar las chapas, y a veces, el punteo de las guitarras, me hacían acordar a la sierra del carnicero cuando le pido que me marque el costillar para hacerlo al asador. No continuamente, más vale, porque si no me hubiera ido a la mierda, cada tanto el chabón cantaba, dijo que le hacía mal, que lo ayuden con el canto, pero no se le entendía mucho, o al menos yo no entendía mucho las letras, lo que sí veía era que cuando tocaba temas viejos, todos cantaban y saltaban, pero cuando tocaba canciones propias, o sea que no eran de la banda anterior, nadie conocía las letras ni nada, la multitud no acompañaba. En un momento discutía con los de adelante porque hacían quilombo, paró el recital, prendían las luces, pero nosotros de tan lejos ni enterados que pasaba.
-Andá a saltar que ya termina Colo, yo te espero acá en el alambrado -le digo cuando ya tocaban la última canción.
….
-¡Dos horas y media Colo para subir a la ruta!, ¡increíble!, tardamos más en salir del predio que lo que duró el recital, para que traen tanta gente?, hacé tres fechas y listo. Encima no hicimos las compras para el asado de mañana, espero que haya algo abierto mañana al mediodía porque acá la mayoría de los negocios cierra los domingos.
-¿Y? ¿Qué me decís ahora?, lo que hablábamos cuando veníamos, nadie convoca más viejo, ni los de afuera, las mayorías dominan, siempre tienen razón -dijo el Colo como para empezar la discusión de siempre.
Con el Colo teníamos esas discusiones antagónicas interminables, en la que nadie tenía razón al final, pero argumentábamos como para ganar por toda la cuenta, echábamos mano a cualquier ejemplo para fortalecer nuestra posición, aún los más descabellados, aún los más disparatados, pero dejábamos todo, como dicen los jugadores de fútbol, era como si nos gustara buscar temas bien contrapuestos: jugar bien o ganar, si un país debía importar todo o producir, peronistas o radicales. Los dos hinchas de River, así que ahí discutíamos más en particular, sobre quién tenía que jugar o cómo se tenía que parar el equipo en la cancha. O incluso si al DT había que echarlo a la mierda o no, etc.
-No siempre, Colo, no siempre -le contesto, sin sacar la vista de la ruta, como para demostrarle que estaba en guardia con una idea totalmente opuesta.
-¿A vos te parece que tanta gente puede estar equivocada? -me preguntaba de brazos cruzados y mirándome de costado. -Fijate lo que fue el final nomás, toda esa marea humana saltando…
-Y qué se yo Colo, no es que puedan estar o no equivocadas, lo que digo es que puede haber gente que no le guste lo que le gusta a la mayoría, y por ahí tienen razón, o vos te crees que las multitudes siempre tienen razón?
-Y, por algo son mayoría.
-En este caso se ve que el tipo tiene una convocatoria impresionante- le digo, -eso está claro, pero si seguimos el razonamiento de que los más numerosos siempre tienen razón, solamente por lo que se cree que es el sentido común o por la fuerza de la mayoría, nunca hubieran descubierto América.
-¿Y eso que que tiene que ver?
-Algún día te voy a contar bien la historia la conquista, pero justamente tiene que ver el razonamiento porque en esa época un solo hombre tenía una teoría distinta, diferente de lo que pensaba la mayoría de esa época, no sé si lo ubicás al hombre, se llamaba Cristóbal Colón.
Hoy, si hoy viviera Colón, se te caga de risa en la cara con tu defensa acérrima del poder de las multitudes. Se para frente a todos estos, los mea y se les caga de risa en la cara. Te cuento, cuando Colón aparece con la teoría de que la tierra era redonda y que navegando para el oeste llegabas a la China, India, etc., la mayoría decía que la tierra era plana, que más allá de las Azores había un abismo, que ese mar estaba plagado de monstruos gigantes y cosas por el estilo, ¿Y sabés que hizo Colón? ¡Encaró el mar igual, papá!, ¡Con un barco que era una cáscara de nuez! Se cagó en todos los reyes, príncipes y eruditos teóricos de salón de esa época. Y no tenía una multitud como ésta en contra, ¡tenía a toda Europa en contra!, Portugal, Francia, Inglaterra, Austria, Alemania, que eran 2 o tres países de ahora, Italia y encima al Papa, al Papa también lo tenía en contra, ¡Mirá si les hubiera hecho caso…! ¿Y al final quién tenía razón? ¡Colón, querido….!, la tierra era redonda, no llegó donde decía pero más allá del mar encontró un continente. Por eso te digo, no siempre Colo, no siempre…La próxima invítame a un recital con menos gente pero que por lo menos se pueda ver y escuchar tranquilo la música, y si es posible sentado en una butaca. Ah! y además que toquen temas nuevos, porque la mitad del recital son las canciones que escuchábamos en la época de la facultad, hace 30 años, en el 87, cuando teníamos de profe en la cátedra de Dibujo I al Mono Cohen (hoy “Rockambole”), que nos invitaba siempre a los ensayos de una banda de rock a los que nunca fuimos porque para nosotros era malísima.
Me di cuenta que el Colo había perdido la gimnasia de la discusión, así que me paré en los pedales, (como dicen los ciclistas cuando quieren embalar) como para dejarlo nocaut.
-Pero bueno Colo, me imaginaba que por algo le dicen “Misa” a estos conciertos de rock. Vos cuando vas a misa ¿qué vas a escuchar?, siempre lo mismo, siempre el mismo recitado, Ya sabés de antemano hasta cómo se viste el cura y con qué rezo termina. Y acá igual Colo, acá igual. Por ahí es la nostalgia. Calculá que la Iglesia Católica hace más de 2000 años que da la Misa, de la misma manera, y con los mismos textos de siempre, y la gente aún sigue yendo a las parroquias. Así que quedate tranquilo, la gente, que es lo que a vos te preocupa, va a seguir yendo, y mucha, muchísima por lo visto.

Mariela

-Hola…Hola…si, pará que salgo al pasillo que no te escucho… Hola, si, ahora sí.
-¿Qué le pasó a mamá?
-Hola, Uh! viste que cagada!, los ligamentos de la rodilla. Ya está, ya está bien, ya la operaron y está acá en la habitación con la pierna colgada, ja ja!.
-¿Pero ahí, en el hospital se cayó?.
-Si, si, te paso con ella, después nos vemos, chau.

Yo se que a veces reacciono mal, por eso me contuve bastante, pero hay cosas que te sacan, hay que estar en el momento, hay que estar... Por ahí otro se calla, pero que se yo, uno tiene la sangre italiana, viste?. Ahora decime, cuando vos ponés a una persona a cuidar a una mujer mayor es porque ya probaste hacerlo vos y es imposible, ¿sí o no?. Uno no está capacitado ni tiene el tiempo necesario para eso, hay mujeres que se manejan re bien con los viejos ¿pero cómo sabés cual es la indicada? . Te recomiendan, sí, pero viste como es. Ésta es recontra recomendada, pero que se yo… Es cierto, uno a veces se desconoce, pero decime si no, ¡decime si no! . También entiendo que la vieja es difícil, ¡ojo!, pero justamente por eso es que la contratamos, sino, manejaríamos la situación nosotros…por eso te digo, mucho no me quise meter, lo que pasa es que cuando ves a tu mujer desbordada por cosas que se solucionarían con cuatro gritos, te dan ganas de meterte, pero bueno, ahora ya es tarde.

El Viernes 26 se confirmó la fecha de operación de mi suegra, Teresa Natalia Elsa, tres nombres tiene, y ahí nomás se puso en marcha, en tiempo récord, el operativo “ Organización del viaje al Hospital Español de Buenos Aires, en Once”, -“Una boludez, operación de garganta, pólipos, entramos y salimos, un día a lo sumo, una noche” -dijo Marcela-.
-Preparate porque se nos va a ir un montón de guita,- le anticipé-.
-Nooo!!, ¡Nada que ver!-, me aclaró mi esposa optimista,- va todo por PAMI, hasta el traslado nos cubren, por eso el apuro, hay que aprovechar. Voy con Mariela y Mamá en el remís, salimos a las 2 de la mañana y vos andá desde La Plata, nos encontramos en Capital.-
Como durante la semana yo trabajo en La Plata me convenía viajar el día de la operación desde allá.
-Con Mariela vas a ir?,- le dije-, me miró sin contestarme nada.
Mariela es la que la cuida de noche a mi suegra hace algunos años, según Marcela es un batallón, -“no sabés como la maneja Marielita, ya reservé un hotel cerca del hospital, está todo organizado”-.
En realidad, las veces que la he visto a Mariela en la casa de mi suegra, siempre estaba en el sillón tomando mate y comiendo galletitas, nunca vi que le alcanzara ni siquiera un vaso de agua. Es amable, eso sí, pero no la tenía tan eficiente.
….
Menos mal que el viaje de La Plata a Capital es bastante corto por la autopista, pero una vez en el centro se hace lento para llegar a Once. Tengo que hacer ese trayecto en subte; gentío, quilombo, pero bueno, así son las ciudades grandes.
Me cuenta Marcela, que ni bien llegaron Mariela perdió el número de teléfono del remís de PAMI. -“La veías y parecía que andaba de paseo, no agarró el bolso de mamá, ni la campera, ni ayudó a bajar el andador del baúl, nada de nada. En un momento le tuve que decir que lleve algo. Pero bueno, pobre, nunca viaja”-, dice como entendiéndola.
-Parece que es bastante cómoda la gordita,- le digo como al pasar a mi esposa-.
Cuando ingresaron a la habitación asignada, la 302, se da cuenta que Mariela se había olvidado en el hotel el bolsito con las cosas de mi suegra, utilidades de tocador, lentes, etc., así que la mandó a buscar todo urgente, dos cuadras roñosas tenía que caminar Mariela, y se hizo llevar por el remisero de PAMI, que todavía estaba ahí llenando unos formularios. -“Y sí, es un poco cómoda”-, me reconoció más tarde mi mujer, -“pero es un pan de Dios”-, afirma convencida-. Todo esto pasó antes de perder el papel con el teléfono.
-No sé, dice que lo anotó en un papelito y lo puso en la cartera-.
-Pero qué pelotuda!,- le dije-, ¿Cómo le avisan ahora al remisero para que las venga a buscar?.
-Ya lo va a encontrar.
-“Ay, ay, cabecita de novia”-, le decía Marcela mientras con la mano le revolvía el pelo cuando se acercó Mariela a saludarme.

La calefacción de este hospital la debe manejar Frozono, ¡que frío, la puta madre!, ¡es increíble!, llego de la calle sin campera y me la pongo cuando entro, y cuando me voy, me la saco. Encima parece que Mariela se equivocó y guardó en la valija tres camisones de verano y sin mangas.
-Qué raro , -dice Marcela-, estaban los tres camisones de invierno apiladitos en la silla de la pieza de mamá. Yo se los dejé para que los pusiera-. -¿Por qué no vas a comprarle?- me dice con toda dulzura mi mujer.
- ¿Yo?, pero mandala a la boluda ésta que se olvida de todo, ¿Cómo voy a ir yo a comprar camisones?-
- ¡Dale che!, pobre, colaborá, tiene que estar con mamá, ya te averigüé con la señora de la otra cama que es de Buenos Aires, acá cerca, en la calle Sarmiento hay. Está lleno de lencerías fíjate un par de los más grandes, yo te doy la plata-.

Me estremece ver como come Mariela. Come, como lima nueva. Hace 20 minutos que junto con los dos camisones traje tres paquetes de Sonrisas y cuando quise agarrar la segunda galletita ya no quedaban más. Dice Marcela que es porque está nerviosa, por la operación. No digo nada, para mí que las va tragando sin masticar, sino, no podría ser tan rápida para comerlas.

Se sumó un día que no estaba previsto, hoy le hicieron un montón de estudios a doña Teresa, que duraron toda la mañana y toda la tarde, así que no era tanto de entrar y salir como dijo Marcela.
El tele del hospital anda con fichas, se compran en el bar. Sin exagerar, no creo que cada una dure más de 10 minutos y la ficha sale como 12 mangos. ¡Un dineral!. Encima a la paciente de al lado le gusta ver a Rial, así que la mayor parte del tiempo estoy en el pasillo viendo pasar camillas.
Al mediodía almorcé en el buffet de acá, no me arrancaron la cabeza, ¡Me la dinamitaron..!. Con lo que pagué el pebete de jamón y queso, aplastado, envuelto en papel film, creo que me convenía haber ido en taxi a comer al restaurant de Germán Martitegüi, a la vuelta tomarme un café en la Perla y todavía me sobraba guita.
Me quiero ir temprano para llegar a La Plata a cenar con mi hija, así que me voy despidiendo, Marcela me comenta que esa noche mi suegra se quedaba sola.
-Y ésta para que vino?- Le digo juntando en montón hacia arriba los dedos de la mano derecha-.
-Y bueno, la chica también está cansada, que mala onda!, vos andá que nosotras nos arreglamos-.
Así que salimos todos juntos, nos sacamos las camperas, porque adentro es donde hace frío. Las dos se fueron a dormir al hotel y yo a esperar el Costera para La Plata.

Hoy la operan, el horario que dieron es después del mediodía, así que pedí permiso en el trabajo y llegué desde la mañana. Al acercarme, la veo Marcela en el pasillo con los ojos hinchados, llorosos.
-Que pasó, algún estudio salió mal?, -le digo preocupado-.
-No! Todo bien!, lo único que dormir al lado de ésta,- me dice despacito y me la señala con la cabeza a Mariela-, es como dormir con un oso grizzly, -“viste, como ese que lo cagaba a palos a Di Caprio, que casi lo mata, en la película “El Renacido”?, bueno igual” -me compara. -“No sabés lo que ronca esta mujer”. “bufa, rebuzna, se mueve todo el tiempo” -Dice tapándose la cara con las dos manos, que después las junta palma con palma en punta (como quien estuviera rezando) al instante que mueve la cabeza varias veces como diciendo que no.
Marcela dice que yo a veces ronco, pero, según lo que describe, lo mío es como un susurro de bebé al lado de lo de esta mujer. -“No dormí nada, y eso que vengo sin dormir desde ayer”- me dijo. -“Hasta la cama se movía”-. -“Lo raro de esta chica es que tiene como un ronquido extrañamente variable”, -me detallaba con asombro-. -“Cuando me desperté con el primer estruendo, parecía que estaba en un terremoto, ¡Una cosa de locos!, al ratito parecía que no respiraba ¡Y me hizo preocupar!, porque quedó la habitación en un silencio total, así que me levanté para moverla, porque sentía como que se ahogaba y ahí nomás me sobresalté con otro ronquido impresionante, pero esta vez era un ruido como de derrumbe, como si se cayeran un montón de rocas gigantes, y al toque mutaba hacía un sonido como el que hacen los leones cuando quieren advertir a otros de que no se metan en su territorio, ¿viste?, ¿esos rugidos que se escuchan casi a 10 km. a la redonda?, bueno, así. Imaginate ese quilombo en la habitación de un hotel cualunque de 2 x 2. Y para terminar con el mix, larga otra fuerte exalación con un estruendo muy parecido al de un despegue de un avión. Al final no dormí nada, pero me terminé entreteniendo, tratando de adivinar a ver que sonido venia. En los estadíos de silencio yo decía, por ejemplo, ahí despega el avión… y no, era terremoto, o rugido de león, 0-1. Creo que le adiviné muy pocos, la verdad es que me sorprendía”,- me cuenta casi divertida-. Sin darme cuenta me dieron ganas de reírme a mí también. Terminamos tentados los dos mirándola a Mariela y riéndonos a carcajadas en su cara. Debe ser el cansancio, nadie entendía nada.

Hace un rato le perdió los dientes en el baño. ¡1x1 mide el baño de la habitación! y le perdió la dentadura. Yo tengo una calentura que vuelo, Marcela también, pero se lo toma con más calma. La acompañé a la administración del hospital a firmar unos papeles y cuando volvimos nos encontramos con la novedad.
- Es un misterio lo que pasó con la dentadura, -dijo Mariela pasándose las manos de revés por debajo de la pera- . -“La señora fue al baño y dice que los dejó en el lavatorio”-.
-¿Cómo “la señora dice que los dejo en el lavatorio”, nena?, Vos tenés que acompañarla adónde vaya, ¿Para qué te crees que viniste?, -le grité-. ¿Tenés idea los trámites que hay que hacer ahora en PAMI para que le hagan una nueva?, la reputísima madre que lo parió!!!, -grité golpeando con el puño una mesita y mirando al techo-. Marcela desde lejos me hace señas moviendo las manos con las palmas para abajo, a la altura de la cintura como si las estuviera apoyando en un colchón, evidentemente quiere que me calme.
-Bueno que va a hacer che, ya está. -Dice mi señora resignada-.

-“Esta noche me quedo yo”-, dispara Mariela como si nos estuviera haciendo un favor-. Salto de la silla como si tuviera un resorte en el culo, me le pongo de frente y le aclaro con bastante énfasis que ella trabaja de esto, que le pagamos por cuidar a mi suegra, que vino para cuidarla de noche, que se ponga las pilas, etc., etc. Esta vez Marcela no me dice nada.

Hace 2 horas que estamos esperando en la puerta del quirófano y Mariela insiste en quedarse a ver que dice el médico.
-Que va a decir, querida, es una operación de garganta, -le digo en un tono de voz más elevado que lo normal-.- “Va a decir que en 10 minutos la bajan a la habitación, andá a preparar todo más vale”-. Marcela dice que se quede porque es como de la familia, me contradice. Así que no le digo más nada. Muzzarella, decía un amigo mio.
Se abre la puerta del quirófano y el médico dice, -“en 10 minutos la llevamos a la habitación”-.

Por suerte salió todo bien, pero hay que esperar el parte del médico. Me llamó la atención con la sed que llegó mi suegra de la operación, le pidió a Mariela, haciéndose entender con señas, la botella de agua y la manoteó del pico nomás, tomaba con tanta desesperación que me hizo acordar a los cortes que se hacen en los partidos de fútbol, en pleno verano, con 36 grados de calor, cuando el árbitro da permiso para tomar agua. Los jugadores parecen enajenados, se abalanzan con locura sobre los bidones del utilero. De manera similar se prendió la veterana a la botella de Villavicencio de litro y medio. Casi se la tomó toda de un saque. Marcela estaba en el pasillo esperando al cirujano en ese momento.
El médico por fin llegó, y como preveíamos, -“salió todo bien”- afirma-. Lo único, dijo, a modo de recomendación estricta, -“que no tome agua por lo menos por 8 horas, mójenle los labios con un algodón si tiene mucha sed”-. Esta vez no dije nada. Opté por callar.
Cómo estaba re-bien lo de la operación, al ratito nos fuímos con Marcela, dejándola a mi suegra al cuidado de Mariela, hoy se quedaba ella. Por fin mi esposa dormiría unas cuantas horas tranquila en el hotel, sin el “terremoto” de ronquidos de su ocasional compañera. Como todo corría por los carriles normales, me voy para La Plata para poder terminar unos trabajos de diseño que tenía pendientes.

Hoy llego y la encuentro a Marcela con un humor de mierda, “otra noche en vela” -me dice-. -“Mirá”,- se arremanga y me muestra los dos brazos llenos de puntos rojos, -“una reacción alérgica”- dice, -“me vi hoy mientras me bañaba, todo el cuerpo igual”-.
-Che, no será algo nervioso- le digo con cierta preocupación-.
-Pero no!, si estoy tranquila, algo que comí seguro, o los jabones berretas del hotel, en un rato se me pasa-.
-Yo que vos, ya que estamos en el hospital…-.le digo-.
-En un rato se me pasa, -me dice medio fuerte como para que no me refiera más al tema-
-Me llamaron a las 3 de la mañana y me vine enseguida, mamá casi se escapa, -cuenta, bastante angustiada-.
-¿Cómo casi se escapa? ¿No se quedaba ésta?, ¿Dónde está ahora?-.
-Fue a ver si los de la limpieza encontraron la dentadura. Parece que Mariela se durmió, y bueno, en un descuido mamá se levantó y llevando el perchero del suero a la rastra, llegó hasta el hall del hospital, me lo contó la señora de al lado, que tampoco pudo dormir-.
Según la señora de la cama de al lado, mi suegra casi llegó caminando en camisón a Plaza Miserere. Mucho igual no le creemos, porque Alfonsina, que así se llama esta mujer, está internada porque tiene la meninges inflamada y cada tanto delira, pero muy errada me parece que no estaba.
Lo que si nos enteramos posta es que anoche, Alfonsina, le ofreció un pedazo de cama para sentarse a Mariela, ya que la silla para el acompañante es bastante dura e incómoda, y ésta otra terminó desparramándose a lo largo, durmiendo a pata ancha y ocupándole toda la cama, postergando a la pobre señora a arrollarse en un rinconcito contra el respaldar de la cama, dice Marcela que le tuvo que llamar la atención, más que nada porque la hija de Alfonsina casi nos raja a puteadas cuando supo de la ocupación de prepo que le hizo Mariela a la cama de su madre.
-Otra que llamar la atención!, la tenés que llevar a patadas en el ojete hasta Azul el día que le den el alta a tu mamá!, -le digo, pero no me da mucha bola, debe ser porque hace como tres días que no duerme-.

De lo que pasó esta mañana mucho no sé, ahora cuando se le vaya la anestesia me contará bien, solo lo que escuché desde la puerta, que le habían dado el alta a mi suegra, que tenía que hacer un tratamiento simple de comidas y que ya estaban por llamar al remís para volver.
En el instante del alta, justo me llamaron del laburo para enviar unos archivos por mail, y me fui a hablar por teléfono al pasillo, pero en un momento, medio de costado, veo cómo sale Mariela apurada de la 302 enfilando para la escalera y al toque también sale desde la habitación, como disparada, una mesa de metal con rueditas, de esas en las que las enfermeras traen las jeringas, sueros, etc., bueno, esta mesita que te digo cargada de cajitas de metal, se estrella, con fuerza contra la puerta de la habitación de enfrente, la 301, que menos mal estaba cerrada.
Desde adentro de la habitación de mi suegra se escuchan ruidos a muchas cosas que se caen, un quilombo tremendo, voy rajando y ahí la veo Marcela tirada a lo largo entre las dos camas a las puteadas y agarrándose la rodilla.
La versión que tengo es la de Alfonsina, dice que escuchó que Mariela le propuso a Marcela a ver si el remís no podría venir a la tardecita o más bien a la noche, en vez de a la mañana temprano, así ella tenía tiempo de comprarse algunos conjuntitos en las lencerías de la calle Sarmiento que le dijeron que estaban regalados. Aparentemente, siguiendo lo que dice Alfonsina, Marcela, ni bien escuchó la propuesta, de un solo salto, pasó limpita por encima la cama de la madre y al querer manotear a Mariela del cogote, tuvo la mala suerte de enredarse con la sonda del suero y cae como peso muerto arriba de todo lo que había en la habitación. Ahí es donde yo veo, desde el pasillo, lo que decía antes, a Mariela corriendo para la escalera y al toque la mesita disparada por el pasillo.
Pero bueno, por suerte la obra social reconoció todo, ya está operada y ahora solo tenemos que esperar que cicatrice la herida. Dice que dolor nunca sintió, que es como una sensación de que se corta una soga adentro de la pierna, como que algo se suelta. Creo que tiene como para 15 días acá y después un mes y pico o dos con una bota de yeso de toda la pierna. Pobre, ¡Qué mala leche!, ¿Podés creer?.
¿Mariela?, no sé, yo no la vi más. No sé, estará cuidando a mi suegra en Azul, Marcela ni siquiera llamó para ver si habían llegado bien.

Todo blanco y negro

-Y sí!, le hacen mal los colores qué querés que te diga
-Pero cómo le van a hacer mal los colores!!...
-Si loco!, si te le llegás a aparecer con una remera de esas que corro yo, flúo, creo que lo fulminás
-Debe ser daltónico, no debe ver todos los colores, es una enfermedad…
-No, al revés, él ve todo y más, pero no soporta la mayoría de los colores. Viste que a nosotros nos encanta ver los partidos y las películas en HD, ahora en 4k, con la máxima resolución que se pueda, que todo se vea brillante?, bueno a él no, al revés, le hace mal, igual que las computadoras de antes, que soportaban solo 16 colores. Es así como te cuento, ¿Viste alguna vez Drácula?… ¿Qué hacía el Conde cuando lo agarraba el amanecer?... levantaba con el codo la capa hasta la altura de los ojos y se tapaba de punta a punta…. ¿Y si se quedaba mucho al sol?, ¿Qué pasaba?....se desintegraba, ¿Sí o no?
-Sí, sí...
-Bueno, éste es igual, pero con los colores. Si aparecés en la oficina vestido con algo de color se tapa como el Conde Drácula. Igual nunca llegamos al extremo de desintegrarlo, pero hace como Drácula: se tapa los ojos con el codo o si no, se esconde atrás del monitor de la compu.
-Si lo llegan a desintegrar se comen un garrón bárbaro, no?
-Pero por supuesto! …más que nada el cargo de conciencia que te queda por haberlo hecho desaparecer, involuntariamente, porque, ¿Qué sabíamos nosotros que soportaba solo 16 colores?. Igual, pensándolo bien, si lo desintegramos quedará un montoncito de tierra, barremos y listo, nadie vio nada.
Pero, te cuento, yo anduve investigando y hay algunos más con esas características. El nace en los ‘80 creo y hubo un par de años de crisis terribles en el Cielo, tipo un crack financiero celestial, no duró mucho, viste como fue acá el corralito?, bueno, igual, pero en el Cielo. En el mundo ni noticias de esa crisis. Pero mirá como son las cosas, nosotros nos venimos a enterar porque el flaco Espinoza, un amigo de un amigo, estuvo muerto por uno o dos minutos, como Sueiro, y en ese tiempito que estuvo “on line” con San Pedro, escuchó algunas conversaciones.
Así que, según el flaco, la crisis pegó mal en el laboratorio de los nacimientos en esos años y viste que cuando vos naces venís impecable y también viene flamante tu chip, el que tenés insertado en el bocho, como los smartphones de ahora, equipo y chip nuevo. A este dispositivo que te digo, al chip, vos lo vas moldeando de acuerdo a tus vivencias, por ejemplo de acuerdo a como te crían tus viejos, lo que te enseñan en la escuela, la calle, lo que aportás vos mismo, etc. Bueno, debido a esta crisis monetaria, no había un mango en el Cielo y en vez de insertar chips nuevos a los recién nacidos, formateaban los viejos, de gente que se moría. Que hacían? los borraban y te los insertaban como nuevos en el marote. Y bueno en el quilombo de toda esta tarea informática nueva, sumado a que fue una época con muchísimos nacimientos, los chinos todavía no tenían la restricción del hijo único, no había tantos televisores como ahora, etc., en el apuro, se les pasaron unos cuantos chips sin ser borrados totalmente y qué te cuento que a éste le tocó uno de esos. Nosotros creemos que uno del año 38, por algunos indicios, por las cosas que le gustan, por cómo se viste, etc., pero todo con relación a los colores, con lo demás no.
Y así nos fuimos dando cuenta que en algunos episodios cotidianos, por momentos, es como que él vio otro mundo, sobre todo en el tema cromático. Menos mal que alcanzaron a borrar el resto del chip, les debe haber quedado esa carpeta sola sin borrar, sino, te la voglio dire! .Te imaginás!, pobre tipo, quedaría descolocadísimo, como el de Volver al Futuro, pero en este mundo.
Y así como te digo, le quedó mal la configuración en eso de los colores, por ejemplo, a él, Game of Thrones es una serie que le apasiona, y si te pones a pensar, claro!, son todos colores como grises y sepias, en el pasado había pocos colores.
Sin ir más lejos la semana pasada, el compañero de él, Sergio, se compró un par de zapatos modernos, caros, de esos que usan los pibes ahora, lindos, de cuero azul oscuro con detalles en blanco y con la suela y los cordones azul francia, para qué!! Ellos se sientan uno enfrente del otro, y a éste, Sergio, no se le ocurrió mejor idea de poner los pies sobre el escritorio, viste cómo se sientan los mafiosos, que reclinan el sillón y extienden las piernas arriba del escritorio? Bueno, así, mostrándole las suelas, NO SABÉS!, lo tuvimos que revivir al flaco apantallándolo con carpetas y cacheteándolo para que vuelva a respirar.
Así que Sergio, tuvo que estar toda la tarde con las suelas para abajo y ahí nomás le sacamos los cordones, como a los presos, y si iba al dispenser a buscar agua para el mate, no sabés lo que tardaba, tenía que caminar arrastrando los pies, sin mostrar ni un mínimo de suela, porque como te digo, una vez zafa, pero una segunda, para mí, lo fulminás.
Imaginate!, el tipo desaparece, pero queda todo ahí, el anorak negro con los botones de madera, el celular, la máquina prendida con las páginas en pantalla de las estadísticas que el consulta para laburar, el tupper con la comida, ¿Cómo lo explicás?. Encima tiene un familión, 6 hermanos, señora, pibes, todo, lo van a entrar a buscar!. ¿Mirá si se arma quilombo y te llaman como testigo a declarar?, ¿Qué le decís al juez?… ¿Que lo fulminó Sergio con la suela de los zapatos?, Ahí sí que terminamos todos en Melchor Romero… compartiendo celda con los Doce Apóstoles, ja ja…
Por eso, ¿Qué te vas a arriesgar?, todo Blanco y Negro papá!, como “Enrique el Antiguo”.

Disfrutar del espectáculo


Parece que muchos ya se avivaron de todo lo que tarda el semáforo de 12 y 51.
La vez pasada yo comentaba que saliendo con media hora de anticipación de mi casa, me había perdido una función de cine esperando que cambiara de rojo a verde, pero aparentemente, lo que a unos complica o los demora más de la cuenta, otros, como los limpiavidrios y vendedores, aprovechan este corte programado de tránsito para recaudar unos pesos.
Ahora, a los que si les viene bárbaro este tiempo de espera del cambio de luces de pare y siga, es a los muchachos y chicas que hacen malabares con los palos de circo en plena calle, delante de una platea improvisada de automovilistas impacientes, y que, además, también les permite, como a los limpiavidrios, ganarse unos mangos demostrando lo que saben hacer.
Muchos de ellos son unos artistas de excepción, sin exagerar.
Yo creo que con el tiempo que tarda en cambiar este semáforo que te decía, se podría hacer una función circense de casi 45 minutos tranquilamente, pero cómodo, comodísimo, lo único que se complicaría es en tener que armar y desarmar una carpa en tiempo récord en el medio de la calle, habría que llevar sogas para colgarse, estacionar los "semi" cerca de la plaza, etc. Está bien, si me apurás para tanto no creo que dé, pero casi casi.
Lo que si observo, es que estos pibes y pibas malabaristas, equilibristas, de a poco le van incorporando más y más producción a estos tradicionales espectáculos callejeros. Y te digo más, sin exagerar, que hay tiempo de sobra para hacer varios sketches, esperando el cambio de luces. Así que de a poco se va viendo un despliegue de alta calidad artística sobre la cebra peatonal: malabarismos con más de tres palos, con pelotitas, freestyle de fútbol, chicas haciendo figuras en el aire con telas de colores, etc. En fin, un abanico artístico variado, de todo tipo. Es para pararse y disfrutar del espectáculo, como decía el doctor Bilardo tomándose una copita de “Champagne/Gatorade” en el banco de suplentes de la cancha de River.
Pero lo que se vio ayer, a la tardecita/noche, en esta intersección que te hablaba, fue descomunal. Ni bien corta el semáforo vienen al toque seis muchachos con pelucas de colores y narices rojas de payasos e inmediatamente se disponen a hacer una pirámide 3-2-1. Entre todos se iban pasando los clásicos palos para malabares pero en este caso ¡prendidos fuego!, ¡Impresionante!, un espectáculo digno del Sarrasani en sus mejores épocas. La verdad es que venía caminando con las compras de Carrefour y me quedé maravillado y sorprendido al presenciar semejante demostración de habilidades, un lujazo y encima gratis. En un momento tuve que dejar las bolsas en el piso porque, y ya que andaba sin guita para poner en la gorra (venía arruinado del super), por lo menos tenía que regalarles un aplauso ante tamaña demostración de sincronización de movimientos de estos geniales artistas callejeros.
Satisfecho por lo visto, y aunque no había llegado a su fin todavía la rutina de esta gente, (se me estaba haciendo tarde para hacer la comida), me agaché a recoger de nuevo las bolsas de los mandados y me disponía a seguir mi camino mientras escuchaba a mis espaldas que la función seguía.
De pronto sentí una explosión, un ruido similar al de un choque de autos, no sé bien qué pasó, me di vuelta y lógicamente me di cuenta que lo que estaba viendo no formaba parte del espectáculo, sobre todo por la cantidad de fuego y por el tremendo ruido a chapa que se escuchó. Volví corriendo a ver que pasaba y parece, por lo que contaban aquellos que habían seguido observando el show, que el causante fue un palo prendido que no pudieron atajar a tiempo, a los muchachos de la pirámide se les empezaron a prender las pelucas de colores y se generó una llamarada descomunal, por lo que los tres pibes de la base, para no seguir quemándose, lograron zafarse de quienes estaban en sus hombros y el de la punta, el de arriba de todo, cayó como peso muerto sobre un 208. Fue tan fuerte el impacto que prácticamente moldeó la chapa con su cuerpo, el capot del Peugeot quedó como esas matrices que se usan para hacer las estatuas de tamaño real, hasta los dientes imprimió el flaco con semejante golpazo, incluso también volaron algunos palos encendidos que fueron a dar derechito al vidrio una Ecosport, y le astilló el parabrisas al instante, se desparramaron piedritas transparentes por el interior del coche y también por todo el asfalto.
Largué las bolsas y fui enseguida a ayudar, sobre todo al pibe prendido fuego que cayó de arriba de la pirámide y que, después de rebotar en el auto, quedó tendido de largo a largo sobre el macadam, me acerqué para asistirlo. Se armó una de corridas que parecía ese sketch viejo de Tinelli, la “Hecatombe de Pablo y Pachu” de “Deportes en el Recuerdo”, los conductores de los vehículos damnificados se bajaron hechos una furia buscando a los malabaristas, los de las pelucas encendidas corriendo entre los autos, los automovilistas de las líneas posteriores, que no estaban enterados de lo que pasó, a los bocinazos para que circulen, era una de toma y daca terrible, hasta yo terminé ligando un mamporro desde atrás cuando estaba tratando de apagarle la peluca al muchacho que cayó de la pirámide humana, que seguía mareado y ni sabía dónde estaba. Pero bueno, al final, con otro flaco más que se arrimó, mojándolo con un poco de agua de la cuneta, pudimos sofocar el fuego y sacársela para que no se le quemara la cabeza.
En un momento terminamos riéndonos con este otro muchacho que ayudaba, porque lo que no le pudimos sacar al pibe fue la nariz de plástico, se le había derretido puesta, pero de tal manera, que ahora, como se le estaba enfriando, no había forma de que zafara, le pegamos unos tirones y no hubo caso, así que le terminó quedando moldeada, como si fuera su propia nariz, pero bien roja. Nos reíamos de eso, no le dijimos nada, y cuando más o menos se recuperó y vio el quilombo que se había armado, se levantó y tocó por la Plaza para desaparecer entre la gente en menos de 2 segundos.
Al final, más que alguna quemadura, un parabrisas roto y un par de abollones, no pasó nada muy grave, casi una situación cómica, me reía solo mientras volvía a buscar las bolsas del súper que dejé en la vereda. Y en ese instante, en ese mismísimo instante, se me borró la sonrisa de la cara, me acordé de Sarrasani, y el circo ese de mierda que tenía, de los malabares, de los equilibristas, de los payasos, y de la reputísima madre que los recontra parió a todos los que les gustaba el circo, ¡me habían afanado todas las bolsas con las compras!, ¡no dejaron nada!!.
¡No me dejaron ni el Gatorade para brindar por el espectáculo!.

Detrás de las líneas enemigas

Bueno, ahora si, ya no quedan dudas, la esquina de 12 y 51, en realidad la minicuadra de 12 e 50 y 51 ya es tierra de nadie, mejor dicho es tierra de los que “ahora se pusieron de moda”, los skaters.
El martes había dos, el miércoles 5 y hoy conté casi 200 muchachos con tablitas rodantes.
Así como todos los gremios tienen sede y campus, bueno la sede de los skaters no sé donde quedará, pero lo que sí sé que en éste lugar queda el campus, con pileta y todo, porque está la fuente al borde de la vereda.
Entonces ahora, yo, que vengo re-cargado (con dos o tres bolsas en cada mano) con las compras del Carrefour de 12, me veo en la dificultad de no poder continuar por la acera que vengo circulando, obligándome a cambiar de rumbo, y eludir de alguna manera este predio tomado fácticamente por estos individuos, para enfilar hacia el único camino posible con destino al departamento, tengo que desviarme y cruzar la calle 12 hasta la vereda Este de la Plaza Moreno, y desde ahí ver como continuar.
En este punto se presenta el primer inconveniente, esperar que cambie el semáforo que está frente de la Intendencia. Este artefacto demora sin exagerar entre 30 y 45 minutos en pasar de rojo a verde. Recuerdo que una vez, yendo con tiempo para ir a ver una película al City, esperando que cambie el semáforo, llegué al cine para la función siguiente. Y no es sólo eso, una vez sorteado este paso, hay que caminar bordeando la plaza y cruzar hacia un triangulito con el cuidado de no sucumbir en una curva similar a la N°2 del circuito de F1 en Shangai, donde los autos la toman a casi 200 km/h. Si no estás atento, te pasa lo del juego del sapo que cruzaba la calle y no llegás con vida al triangulito de vereda que te decía, geográficamente, para ubicarlo, tiene como catetos a 12 y 50 y de hipotenusa la curvita de la Plaza.
Si tuviste éxito de llegar a este islote de cemento, como los semáforos no están sincronizados, acostumbrate al paisaje porque casi que te tenés que quedar vivir, Intentar cruzar desde este pedacito de vereda hacia 50 es casi es como jugar a la lotería, realmente, existen 99.999 posibilidades sobre 100.000 que te tiren a la mierda, así que te conviene cruzar la diagonal como yendo hacia 49 y después si volver sobre tus pasos para atravesar la diagonal 74, o sea en dos tramos. En la primera mitad hay paso normal, pero para atravesar la segunda parte hay que esperar que corte el semáforo que marca la salida, por diagonal, de esta Plaza Moreno hacia la Plaza Italia digamos, y este aparato llama poderosamente la atención, porque la verdad debe ser el único que yo he visto que tiene la cuenta regresiva de tres cifras, rarísimo, pero bueno, después esperar bastante, ya si vislumbras tu destino y ganás la vereda par de 50 para retomar el ritmo deseado hacia el Depto. Eso, si no hay autos saliendo del subsuelo de la Torre 1, porque hay veces que suena la chicharra de manera sostenida y constante y parece que saliera un tren de tantos autos que vienen uno tras otro de esta cochera subterránea.
Si te ponés a pensar, el protagonista de “Detrás de las Líneas Enemigas” la tenía mucho más fácil que yo para atravesar la jungla de Corea entre misiles y bombas.
Ah!! Me olvidaba, cuando bordeas la Plaza Moreno hay que andar esquivando un montón de runners que, a su vez, tomaron la plaza como pista de entrenamiento, insoportables!, Aunque te digo hay algunos cincuentones con un tranco y un ritmo tremendo, que le llegan a correr una carrera a esos pibes cancheritos de veintipico y de 10k. le sacan 9 de ventaja… Pero bueno, eso es otra historia.

Skaters 2

Con enorme satisfacción compruebo, durante mi habitual entrenamiento de running vespertino, que el muchacho que vi ayer aplaudiendo con su cabeza, en reiteradas ocasiones, las baldosas y la baranda de la escalinata de la Torre 1 de Plaza Moreno, (intentando hacer no se sabe qué, a bordo de una patineta), hoy ya no está ejerciendo la práctica activa de este curioso deporte callejero. De lo antedicho se infiere que al no hacerse presente en el lugar en el día de la fecha, podemos decir y comprobar que el individuo ha abandonado definitivamente el ejercicio de dicha actividad, que, durante la pobre exhibición del día de ayer, de 100 intentos de subir a la veredita y de pretender hacer girar 180 grados la tabla rodante, en 95 casi se mata, en 4 casi mata a un par de transeúntes y sólo uno de los el trucos le salió medianamente bien pero con una caída demasiado desprolija, incluso trastabillándose, lo que con mucha generosidad concluiría este informe de que fue algo, si se quiere, exitoso. Habiéndose probado, con esta ampliación de datos, la teoría que vengo sosteniendo sobre esta disciplina urbana, declaro archivado el expediente sobre el tema en discusión.

Skaters 1

Una nueva ahora!!, Una nueva!. Parece que los skaters (los que intentan deslizarse en una patineta de manera no tradicional), que desarrollaban esta incomprensible actividad en la vereda del Teatro Argentino (el “Estadio Unico” de esta disciplina para estos “deportistas”) como hace unos días se lo enrejaron de punta a punta, ¿a que no saben ahora dónde hacen “las veces de local ”? Si!!, en la Torre 1 de 50, justo, pero justo, abajo del edificio donde vivo. El quilombo de maderazos que se escucha a toda hora es infernal.
Mamadera!! Habría que traer al que inventó la patineta para que les dé un power point a esta gente y aclararles que el móvil naturalmente va con las ruedas hacia abajo, para que se deslice y circule sobre una superficie plana, no para que intenten avanzar exclusivamente con la parte del medio de la madera sobre el ángulo de la veredita del edificio o encima de la baranda de la escalera que conduce al cajero.
Si hasta hay un video muy popular en internet donde un perro da un tutorial, bastante instructivo, de cómo usar una patineta. El can pone las dos patitas izquierdas arriba del vehículo y se impulsa con las dos derechas que apoyan en el asfalto, así de simple muchachos!. https://www.youtube.com/watch?v=R8XAlSp838Y
Sino, en día que tengan un auto, estos pibes van a querer circular con el techo o con las puertas sobre el macadán.

Reglamento para disfrutar del fútbol champagne

Lo que siempre me molestó de los cultores del tiki tiki (suena como un juego de niños) es la intolerancia
“El único fútbol es el que predico yo (predican, no lo juegan, aclaremos, porque los he visto) y los demás son todos picapiedras.”
Son unos pocos elegidos, estos cultores de la única manera de jugar al fútbol, que le dicen a su forma de jugar “la nuestra”. Hace como 30 años que un equipo no jugaba así, me comentaba uno de estos apreciadores de bailarines en la época del Huracán de Cappa..
O sea, digo yo, que hacía 30 años que no jugábamos con la nuestra y conseguimos todos los títulos habidos y por haber a nivel clubes y selecciones. Mirá vos…
Así que hemos jugado con un fútbol prestado vaya a saber de quién.
Creo que todos los que entienden el juego se dan cuenta que hay varios caminos para desarrollar una estrategia futbolística, para intentar llevarse los tres puntos en un campo de juego profesional.
Pero, por ahí, si cambiamos algunos pequeños detalles en el reglamento, como los que enumero a continuación, esta gente pueda desplegar un fútbol digno de ser comentado en la página de espectáculos de los diarios.
 Entonces, atención Infantino, FIFA, Comisión Normalizadora y Comité Ejecutivo de la AFA:
1) No se puede presionar en el medio de la cancha. Además así evitaríamos de paso el contagio de un montón de enfermedades que derivan de la Gripe, los jugadores deben estar separados por más de 1m. de distancia.
2) No vale dar un pase hacia atrás y mucho menos desde fuera del área a su propio arquero.
3) El arquero no puede sacar tipo Chilavert para que un delantero la peine al gol, y festejar un nuevo título. A partir de ahora hay que arriesgar y salir jugando por los laterales como enseñaba Lavolpe, (al final del ciclo tuvo escaparse en el baúl del Bora de Pompilio de la concentración de Boca).
3) No se puede marcar hombre a hombre, porque si hacemos hombre no dejamos que el habilidoso y el atorrante desfachatado de potrero despliegue su técnica.
4) Si un equipo es inferior a otro por calidad de jugadores, ni se les ocurra formar 4-5-1, porque sino ¿cómo hacen goles los habilidosos que valen millones, no ya de dólares sino de euros, cuando enfrentan una defensa cerrada?, por ejemplo en la Copa Argentina que, sus jugadores, en muchos casos, aparte del fútbol, tienen otro empleo?.
5) ¿Para qué la barrera en los tiros libres?, ¿para qué los conitos?, ¿para qué desarrollar jugadas con pelota parada?, ¿alguna vez se ganó un partido con una de estas jugadas preparadas?, ¿para qué practicar penales???...
6) No jugar al offside o al achique como sistema. Lo usó el flaco Menotti, pero usado por Menotti era fútbol bien jugado, pero si lo aplica otro es antifútbol.
7) Prohibido jugar de contraataque, no agruparse atrás o en el medio para aprovechar la velocidad de los delanteros como en su época lo hacía el Bambino con Caniggia, Alzamendi (creo que se retiró porque se cansó físicamente de hacer goles con este sistema), Centurión, Amuchástegui, etc. porque sino agarramos a contrapierna a los centrales que son lentos y se desnaturaliza el fútbol.
8) Ojo, si se está por salir campeón, ni se les ocurra hacer circular la pelota en forma horizontal para que se cumpla el tiempo, ni retenerla en la esquina del corner como el Atlético de Madrid del Cholo y festejar un título con los hinchas que vinieron de todas partes a ver la consagración. Hay que tratar de arriesgar la pelota hasta el final, porque total si lo perdemos nos conformamos con algunos pasajes de buen juego durante todo el campeonato.
9) Por último, si un gol no llega como consecuencia de la sucesión de 20 ó 30 pases seguidos no vale. Para enterarnos cómo termina un partido hay que complementarlo con el programa Estudio Fútbol, que conduce Recondo, Pagani, etc. a las 13 por TyC, para ver el resultado en el ping pong de merecimientos.
Tal vez este humilde aporte no sea suficiente para el desarrollo del fútbol espectáculo que le gusta a la gente, pero yo diría que antes que aplicar estos cambios sería mejor que quienes dicen jugar un fútbol de alto vuelo, lo demuestren en el momento que lo tienen que demostrar y alguna vez le den la posibilidad a sus hinchas de festejar un título aunque sea del campeonato local, y no terminar aplaudiendo al equipo por la cantidad de caños que hicieron con las lágrimas recorriendo las mejillas.
Pero capaz que ellos igual están conformes. Vaya uno a saber… Tal vez esperaban eso del equipo.
…Yo?, si yo jugaría me preguntás??? No pibe, a mí dame la Copa, la medalla, la cena de los campeones, quedar en la historia, el festejo alocado en el boliche, el premio por el campeonato, el nuevo contrato con el club, la futura venta al exterior, el reconocimiento de los hinchas, y sobre todas las cosas, ecuchame bien, sobre todas las cosas, la satisfacción de haber jugado una final y ganarla, como debe ser.

El deporte blanco

Esa boludez del tenis de tener que hacer silencio porque no se pueden concentrar para sacar, ¡¡¡Mamita!!!. Imaginate si Messi tuviera que pedir silencio para patear un tiro libre, ¡o un penal!, porque no puede decidir a que ángulo mandarla, con el arquero de por medio, por supuesto. 
O los de la NBA, que pidan que no le agiten banderines ni porras, porque se confunden con el tablero transparente en los tiros libres desde la zona pintada!!! y la tienen que poner en un aro de solo 2 cm. de diámetro más grande que la pelota....

Estos elegidos del "deporte blanco" tienen que acertarle en un rectángulo que es más grande que el área de un arco de fútbol, o sea gigante, y piden que hagan silencio, y ojo, que nadie se levante del asiento!!!, ja jaaaa, sino, son capaces de parar el partido y jugar el punto de nuevo!!!!!. 
A ver si nos entendemos, muchachos, sacar al tenis es mas fácil que poner a hervir fideos.
Y después la otra, hay que avisar que van a sacar con pelotas nuevas, como si alguien se diera cuenta... 
Lo único bueno es el Ojo de Halcón, y en la Copa Davis, que es el Torneo Mundial mas importante, corre a partir de los cuartos!!!!. En esta instancia miran el pique en el polvo de ladrillo, que queda la huella, si jugaran en el cemento, te la debo, como dice un estadista. 
Seguramente hay algunas ridiculeces más, gritan cuando le pegan a la pelotita, si rompen la raqueta contra el piso, que es de ellos (para graficar, es como en el fútbol tirar la pelota lejos, o romper un botín a propósito contra un cartel), por poco no van en cana y además los multan, pero me llamaron la atención estas dos "curiosidades" por no decir boludeces. 
Yo público?, si me preguntás a mí?, si no puedo gritar, ni voy, ¡¡¡Mirá que me va a decir el árbitro cuando alentar y cuando no!!! lo miro por TV,.... ¡5 o 10 minutos!, más no creo.

miércoles, 15 de marzo de 2017

La verdad de los hechos

Si, ya sé lo que te deben haber dicho, pero para mí no fue foul, una entrada fuerte sí, puede ser, no te lo discuto, te diría que una obstrucción si me apurás, un empujoncito, pero ¿foul, foul?… Son esos cruces que se dan en estos partidos, friccionados, la llegada a destiempo por la falta de estado físico por ahí, no mío, te aclaro, que estoy bastante bien, pero te encontrás con cada uno hermano que van caminando la cancha con la misma parsimonia que una abuela arrastrando el changuito de los mandados por la vereda, así que te imaginás, con esta gente jugamos al fútbol, entonces se dan estos toques, que ya te digo son nada, roces, choques. 
Pero bueno se dio esa jugada, y lo que más me calienta es cómo te la contaron, porque a mí no me preguntó nadie qué pasó, y quedo como si yo le hubiese entrado al Negro con la plancha, porque incluso hay algunos que contaron que le fui de frente, que juego con tapones de aluminio, ¡Que me desentendí de la pelota y lo fui a buscar!, y lo que me revienta es que estos que te la cuentan, estaban ahí, en el partido, seguro que van a inventar que estábamos peleados, que no nos podíamos ni ver... vos no estabas en ese momento o llegaste un rato mas tarde, no me acuerdo, pero capaz que me viste, ¿Quién fue el que le alcanzó el vaso de agua cuando estaba tirado medio muerto?, ¿Quién llamó a la señora para decirle de la doble fractura?, yo, viejo!. Si hasta la señora se sorprendió de que jugara al fútbol, me dijo que no la ayuda ni a sacar la basura porque la tiene con el cuento de que tiene jodida la columna de tanto estar con la computadora en la redacción.
Lo que pasa es que como trabajamos en un diario ya sabemos que al equipo de los periodistas les gusta el escándalo, la noticia amarilla y agrandan las cosas viejo, exageran, les gusta el quilombo.

Fijate que si uno mira esa jugada desde el arco de ellos, te diría que no fue nada... Veníamos corriendo a la par, bueno, yo venía corriendo, que no sé si no venía delante de él, ganándole la posición, y ahí es como que el Negro se tropieza solo, no se si por los cordones desatados o que mierda, pero lo veo caer…, decí que pasó todo tan rápido que te queda la imagen de verlo tirado gritando, pero si analizás bien la jugada me parece que él es el que me toca, él me hace foul a mí, yo soy el que siento el golpe en el tobillo, y el Negro sabe que yo tengo una lesión crónica ahí, no te digo que haya tenido intención, pero que se yo…. Y bueno, cuando me doy vuelta lo veo en el piso, agarrándose el brazo, gritando como un marrano, ¡que no lo toquen!, ¡que no lo toquen!, y pensé que lo habían empujado de atrás, porque yo quedo adelante y lo único que siento es que alguien se cae detrás mio.

Pero bueno, ya está, ahora se tergiversó todo. Igual entiendo que  en esos casos uno siempre se pone del lado del que quedó tirado, aunque haya sido el causante de la falta, es así. Si hasta en los partidos profesionales el árbitro siempre espera que el jugador que pegó se levante y después le saca la tarjeta.
Pero bueno te cuentan cualquier cosa.

Menos mal que me preguntaste a mí. Y estoy convencido que se podía seguir jugando. Porque, si, es cierto que fue un choque fuerte, y es cierto también que le quedó el codo adelante y doblaba el brazo como al revés, ¿pero a vos te parece que había que suspender el partido por eso?, ¡Si lo despertaron enseguida del desmayo! le tiraron un vaso de agua en la cara y se despabiló al toque. Se agarraba el codo y estaba un poco blanco, pero dijo que no le dolía tanto, si lo dejábamos descansar 10 minutos seguro podía jugar igual, total, doblaba el brazo para atrás y listo. Para correr, que dicho sea de paso corre poco, no le molestaba en absoluto, ¿O acaso en San Lorenzo no jugaba el manco Casá?. Y ese era peor porque le faltaba el brazo. Y te digo más, el partido anterior no lo jugó, se desgarró solo, ¿no sabías esa?, esa no la cuenta... fue el mes pasado cuando les faltó el arquero y decidieron ir un gol cada uno al arco. El Negro dijo que arrancaba atajando,  empezamos a pelotear con el Turco en el arco nuestro como para calentar y sentimos un grito fuerte, pero muy fuerte, un alarido te diría, nos damos vuelta y lo vemos al Negro tirado al lado del arco tocándose la parte de atrás de la gamba, cerca de donde arranca el culo, nadie sabía que había pasado, y nos dijo Marito, que iba a empezar a pelotearlo para entrar en calor y en ese momento el Negro saltó en el arco con las manos arriba, ¿Viste cuando querés asegurarte a que altura está el travesaño?, ¿Como para tantear la distancia nada más? bueno, con ese saltito de mierda, así como  los que hacen las nenas saltando el elástico, ese salto cortito, de nada, se desgarróoo, así como te cuento, con ese saltito boludo se desgarróoo!. Por eso te digo viejo, mirá en que condiciones va a jugar al fútbol, lo tuvieron que sacar de la cancha a la rastra entre dos, no jugó y se quedó en el bar de la tomando una cerveza. Ese partido arrancaron con uno menos y perdieron el asado por culpa del estado físico lamentable de él. Pero bueno hay que acostumbrarse a lidiar con esta gente que te quiere ventajear con cualquier excusa. Ahora suspendieron el partido y como iban arriba 1 a 0 quieren que se lo demos por ganado, que le paguemos el asado…, ¡No querido!...
Así que viste cómo es, eso pasa cuando te cuentan las cosas cambiadas y yo quedo como un loco que sale a pegar a diestra y siniestra. Eso es lo que pasó el domingo, menos mal que me viniste a preguntar a mí, porque ahora me dijeron que se agranda con los amigos, se cree que es habilidoso, que para pararlo hay que pegarle, los amigos se deben creer que es uno de esos desfachatados de potrero, un Houseman, y no te digo que es un tronco, pero es un jugador que te diría limitado, y que en contadas ocasiones le pasa la pelota a sus compañeros. Y para que te des una idea como juega, traslada la pelota con la parte interna del pié ¿Dónde se ha visto eso? es raro y medio cómico verlo jugar, parece un pingüino con la pelota entre los pies. No la lleva como hacemos todos con la parte externa, con el empeine bajo digamos. El primer partido que jugamos, vos todavía no trabajabas con nosotros, casi lo cagan a trompadas. Barrilete, viste el que hace policiales, casi lo pone porque decía que lo cargaba, estaba convencido que lo cargaba, porque el Negro pateaba para un lado y miraba para el otro, viste como hace Ronaldinho, bueno así, y lo tuvimos que frenar al Barri, que estaba sacado, loco. Porque en realidad el Negro cuando patea, mira para donde cree que va a ir la pelota, no para donde va en realidad el balón, por eso, como tiene los pies con si fueran las 10 y 10 al verlo patear te das cuenta que no tiene ni el más mínimo control de donde la manda, es como que no se da cuenta de que no tiene los pies derechos. ¿No viste que cuando anda por la redacción se atropella las patas de los escritorios con la punta de los pies?, para mi es porque el debe creer que los tiene derechos y por eso no controla bien la punta de los dedos y se choca todo cuando camina. Ese día me acuerdo que le salvamos la vida al Negro, lo tuvimos que agarrar entre todos al Barri, y viste lo que es el Barri, 2 metros, porque ya te digo lo mataba, estaba convencido de que lo estaba sobrando. Pero bueno, para el que nunca lo vio jugar queda como si fuera un habilidoso de la puta madre, pero la posta es esta. 
Y mirá lo que son las cosas, ahora que lo analizo bien, ahora que hablamos de esto, me haces dudar, no sé si fue foul, no creo que haya sido foul… tiene esa forma tan rara de caminar la cancha y de llevarla, que es posible que se haya caído solo tropezando con la pelota. Estoy casi seguro de eso. Segurísimo.